Mansilla Street View 1984-2019

Fernando Mansilla

Rústica | 14×21 cm. | 320 P. | 978-84-122365-1-4 | Editado por David Montero | Cubierta con faja-poster

 

«Emblema del underground más genuino de Sevilla». —Diario de Sevilla.

 

«El tema es duro pero necesario y la historia está narrada con un estilo increíblemente hermoso. Una novela inolvidable». —Morgane Le Marchand, Librairies Fontaine (París).

 

«La inesperada muerte de Fernando Mansilla dejó huérfana a la escena alternativa de Sevilla». —ABC.

Desde que, en 1981, Fernando Mansilla (Barcelona, 1965) llegó a Sevilla en busca de buen tiempo y mejor hachís, el autor comenzó a formar parte de grupos de teatro como actor y músico, y empezó a escribir sus propias obras y poemas, dejando un poso muy hondo en el ambiente cultural sevillano y recibiendo premios como el Hermanos Machado en 1985 y el del Festival de Otoño de Salas de Teatro Alternativo de Madrid. Fernando se instaló en la ciudad de Sevilla en los años ochenta, en pleno boom de la heroína, hecho que relató en su novela más conocida hasta ahora, Canijo. Artista multidisciplinar, ha destacado en teatro con varias obras y nominaciones a los Premios Max; en la poesía con sus Poemas para la no posteridad; y en la música con su grupo Mansilla y los espías que ha sido elogiado por críticos y emisoras de música independiente como Radio3. En editorial Barrett hemos publicado Relatos faunescos y su novela póstuma Matar cabrones.

Esta obra es el homenaje justo y necesario que desde Editorial Barrett hacemos al músico, escritor y dramaturgo Fernando Mansilla, fallecido en 2019. Una recopilación de sus mejores textos inéditos y un recorrido a lo largo de la vida de este artista fundamental del underground sevillano. Una edición muy cuidada que hacemos de la mano del dramaturgo y periodista David Montero.

«Fernando era (y sigue costando poner este pretérito) un epicúreo y un sabio, que estaba más allá de los egos y las ambiciones que contaminan los mundos que habitamos. Deja un rastro enorme de cariño, amistad y respeto. Y es que uno no elige a sus contemporáneos, pero si pudiera hacerlo, poca de la gente que lo conoció no lo habría elegido». —David Montero.

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